8 de noviembre de 2009

El muro de Berlín y las pajaritas de papel


Estos días se está conmemorando la caída del muro de Berlín. Veinte años ya...

Nunca olvidaré los sentimientos que despertaron en mi aquellos acontecimientos, igual que a muchísima gente, como tampoco olvidaré la fecha, ya que, en diciembre de aquel 1989, se fue una persona que había empezado a gustarme mucho.

No llegamos a conocernos tanto como para poder catalogarnos como amigos, pero aún así, siempre le sentí como un alma hermana y afín.
Adiviné que se trataba de una persona que se hacía muchas preguntas, igual que yo, y cuya curiosidad por descifrar las respuestas, le empujaba a asomarse peligrosamente al otro lado.

Una noche, tomando unas cañas con un amigo en común, me enseñó a hacer pajaritas con servilletas de papel.

En los días que siguieron, me puse a ensayar y ensayar, tan contenta, como si necesitara fijar en mi mente aquel momento.
Adquirí tanta destreza, que un día lo festejé inundando el salón de mi casa de pajaritas de papel.
Las había de todos los tamaños, hasta una que medía casi como un perro grande.

Pero, con el tiempo, nuestros caminos se bifurcaron, aunque seguí manteniendo contacto con algún amigo del grupo.

Un mediodía, llamé a uno de ellos para charlar un rato y cuando le pregunté por él, intentando disimular mi interés, me informó apesadumbrado de que había muerto de sobredosis...

Y pasaron los días y los meses, aunque ya no viéramos el mismo cielo, como pasa siempre.

Por aquel entonces, yo daba clases de francés y, muchas veces, en el metro, al enfilar las interminables escaleras mecánicas, apretujada entre la gente, me sentía deprimida y fagocitada por la gran ciudad.

Uno de aquellos días grises de metro, mientras iba pensando, toda triste, sobre el presente y el futuro, su pensamiento me vino a la mente, como una ráfaga de viento.
Justo después, al agachar la mirada, vi tirada en el suelo una pequeña pajarita de papel.

Ya no recuerdo cómo se hacen, y sigo aquí, viendo por la tele cómo se festejan los veinte años de la caída del muro de Berlín, pero a veces me pregunto cómo estará y qué siguió a su viaje por los planetas...
Alicia.

El Juicio




"Al no tener ya miedo de las palabras, ¿cómo iba a temer las cosas?" Pierre Rey.

5 de noviembre de 2009

El Sol

"Despierta y brilla porque tu luz está aquí..."





2 de noviembre de 2009

La Luna


Cualquier palabra contenía todas las palabras...para quien hubiera llegado el desprendimiento gracias al amor o a la pena o a la causa que fuese. En cada palabra la corriente regresaba hasta el principio perdido y que nunca volvería a encontrar, ya que no había ni principio ni fin, sino sólo lo que se expresaba en el principio y en el fin. Así transcurría en el tranvía ovárico aquel viaje del hombre y el sapo formados de la misma sustancia, ni mejores ni peores que Dante pero infinitamente diferentes, uno que no sabía el significado exacto de nada el otro que sabía con demasiada exactitud el significado de todo, y, por tanto, perdidos y confusos ambos a través de principios y fines... Henry Miller. Trópico de Capricornio.

28 de octubre de 2009

La Estrella





"...Una limpieza desconocida, todo es tan puro, una tenuidad difícil de percibir, una música silenciosa que se torna transparente, arreglada, tamizada, depurada, caes, pero flotas durante tu caída, eres ligero, ni viento, ni obstáculo, tus sentimientos son profundos, tu cuerpo experimenta una sensación de frescor, te concentras para escuchar y oyes esta música..."
Gao Xingjian. La Montaña del Alma